Mundo ficciónIniciar sesiónLos niños comenzaron a cantar a nuestras espaldas. Era una de nuestras canciones de marcha, una tonada alegre para que los viajeros se alternaran y se distrajeran. Brenan y yo los acompañamos sin vacilar, y noté que Risa me observaba ladeando un poco la cabeza. Sólo ella podía habérselas enseñado, e imaginé que ahora descubría dónde la había aprendido.
Volvió la vista al frente cantando con nosotros en







