Mundo ficciónIniciar sesiónLe acaricié una mejilla con suavidad.
Moría por abrazarla. La amaba tanto, la necesitaba tanto. Volví a tenderme de espaldas y le indiqué que se acercara más. Me bastó alzar el brazo de mi lado sano para que se tendiera en el suelo junto a mí, acurrucándose contra mi costado. La estreché en silencio y besé su frente. Risa se hizo un ovillo a mi lado.
—¿Quieres que te cuente más? —preg







