Mundo ficciónIniciar sesiónEl angosto sendero corría al borde de un profundo despeñadero, apenas visible en las sombras de la noche en el bosque. Por un centenar de metros se convertía en poco más que una cornisa en la escarpada ladera.
Mora, que abría la marcha, aminoró el paso para recorrer con cautela aquel estrecho tramo. Era uno de los motivos que hacían imposible recorrer la huella en dos piernas o a caballo. Especialmente en aquella época del año, con casi un metro de nieve acumulada.
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