Mundo de ficçãoIniciar sessãoAtravesamos el bosque al trote y echamos a correr otra vez tan pronto salimos al prado. Para mi sorpresa, oí que Mael llamaba a la reina.
—¿Qué haces? ¿Por qué la despiertas?
—¿Mael? —respondió ella entonces, bien despierta—. ¿Cómo está Risa?
—Mejor que nunca, Majestad —respondí.
La alegre risa de la reina resonó en nuestras mentes.
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