Mundo ficciónIniciar sesiónDesperté sobresaltada al alba, y mi primer impulso fue extender mis manos ante mi cara para examinarlas. En la tenue penumbra, pincelada de cobre por la luna que ya debía estar poniéndose allá en el oeste, todo parecía en orden: cinco dedos, pulgar oponible, mi piel pálida de siempre. Cerré los ojos suspirando. No recordaba haber tenido jamás un sueño tan vívido.
—¿Cómo te sientes, mi pequeñ







