Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa expresión vacilante de Mael reclamó mi atención cuando regresó de puntillas al balcón. Tomó mi mano en completo silencio y la volvió palma arriba para depositar en ella algo muy pequeño y liviano, envuelto en un delicado lienzo blanco.
—¿Qué es esto, mi señor?
—Ábrelo, pero no lo toques aún.
Obedecí con curiosidad y me quedé de una pieza, porque lo que d







