Mundo ficciónIniciar sesiónUn momento después corríamos de regreso hacia las puertas del castillo, riendo de la mano. Subimos apresurados y entramos de puntillas a nuestro departamento. Me asomé al dormitorio de los niños. Dormían profundamente, Malec incluido, acurrucado entre los brazos de Briana. Cerré la puerta con sigilo y me reuní con Mael en la sala. Volvió a abrazarme y deslizó un brazo bajo mis piernas, alzándome en vilo para llevarme a nues







