Allí, sobre la cama, Logan dormía profundamente… y sobre su pecho, desnuda, descansaba Zoe, abrazándolo como si le perteneciera.
El mundo de Mía se quebró en un solo instante.
Su corazón, que minutos antes palpitaba con la esperanza de encontrar a su amado descansando, se convirtió en un torbellino de ira y dolor.
La sangre le subió al rostro y la respiración se volvió entrecortada. Lo que sus ojos estaban viendo era una escena imposible de aceptar. Zoe, la mujer que siempre había olfateado co