Capítulo: Repite que no me deseas.
El salón de la Manada Cuerno de Plata estaba impregnado del olor metálico de la sangre.
Meissa sintió el sabor ferroso en su boca mientras se incorporaba lentamente.
El golpe de Lacron no solo había herido su labio, sino que había despertado a su loba interior, una criatura de pelaje plateado y ojos de fuego que rugía en las profundidades de su alma, exigiendo justicia.
Su instinto le gritaba que desgarrara la garganta del hombre frente a ella, pero Meissa contuvo el impulso con una voluntad de