Meissa logró alejarse de la columna con la agilidad de una sombra.
Dio unas zancadas rápidas y silenciosas, poniendo distancia entre ella y el lugar de la traición.
Caminó alejándose, sintiendo el frío del mármol bajo sus pies, pero entonces algo en su interior, un impulso de valentía que no conocía, la hizo detenerse.
No podía simplemente huir como una presa. Se dio la vuelta y volvió sobre sus pasos, fingiendo una calma que no sentía.
Itan la encontró de frente al doblar el pasillo. El Beta d