Al día siguiente.
El alba se filtró por los ventanales del castillo.
Cuando Lysander despertó, no hubo tiempo para la calma. Un golpe seco en la puerta anunció la urgencia.
—Alfa, los ancianos aguardan. El Consejo quiere verlo con urgencia —anunció la voz de su beta, Kali, a través de la madera.
Lysander se vistió con rapidez.
Al entrar en el salón del trono, el silencio se volvió denso, casi asfixiante. Los ancianos de barbas canas, los generales con cicatrices de mil batallas y su fiel Beta s