El corazón me latía con tanta fuerza que creí que se me saldría del pecho, una vez que descubriera lo macabro oculto detrás de la revelación de la guerrera, mas no fue así. Me detuve junto a la primera puerta que apareció a mi paso, y toda la piel se me enfrió. Los colores desaparecieron, dejando a la vista un cuadro espantoso, inimaginable y completamente fuera de control.
Wuisse, mi alto señor de la luna, el sobrino del astil del agua y caballero de Áthaldar, acababa de quitarle la vida a la