Con las alianzas formadas, Dante ahora comandaba una fuerza considerable. Casi cien guerreros de cuatro manadas distintas acampaban en las Tierras Salvajes, preparándose para la guerra contra Víctor.
Sin embargo, la tensión política era alta. Elena claramente tenía interés romántico en Dante y no ocultaba su desdén por Luna y Aria, a quienes veía como simples compañeras sin título de alfa.
—No son alfas —Elena comentó una tarde durante el entrenamiento, lo suficientemente alto para que escuchar