Al regresar de la casa de su suegra.
Analizó a la delicada flor, pequeña y blanca, pero mortal.
Pasó el resto de la tarde sentada en una silla del jardín de su mamá, con los brazos cruzados, mirando aquella pequeña macetera de barro que contenía unas diminutas flores.
La olfateó, pero no fue suficiente. Buscó información de la flor en Internet, pero no encontró mucho. Recordó la prueba del sabueso... pero solo los olores.
Buscó en su memoria con los ojos cerrados. Recordó haber olfateado algo h