Russell se sintió frustrado.
Se dio cuenta que ella era mala con él incluso en su forma lobuna. No se quejó, pues solo ella tenía la capacidad y el derecho para hacerle comer en la palma de su mano.
Caminó hacia la salida del bosque con desánimo. Nunca pensó en que ese día llegaría,;el de dominar su forma Lycan.
Toda su vida había luchado para mantener a raya esa fuerza incontrolable. Su madre no tenía idea, porque su padre lo había ocultado todo.
Russell recordó su infancia. Aquella vez fue secu3strado por los aliados de los Cooper.
Detuvo sus pasos en medio del bosque.
Esa vez, no estuvo solo. Otros niños también habían quedado atrapados en la situación, pues habían sido sacados de un cumpleaños infantil.
Sandro, el niño dorado de la manada Silver Claw, y Helena, la pobre niña que no debía estar ahí.
En ese momento, él sintió la impotencia de no tener sus propias fuerzas. Y el hecho de que el daño vino de la mano de conocidos, colocó un trauma en Russell.
Desde ese día, juró constru