Linda se sintió aliviada.
El personal de salud exclusivo de su hija la examinó por completo. Fue un milagro que ella lo permitiera. Y más aún cuando descubrieron que sólo se había torcido la pata.
Pero a pesar de las buenas noticias, su corazón no se calmó luego de ver aquel enorme monstruo de pelaje oscuro y ojos negr0s.
Ya había escuchado los rumores del legendario Lycan. Fue escéptica hasta que lo vio con sus propios ojos. Se llevó las manos a la cabeza cuando cayó en cuenta que ese ser, era su yerno.
Si no fuera por las enfermeras que notaron la mortal palidez en ella, habría desmayado y partido la cabeza por la caída.
Luego de ese día, fue más cuidadosa con su hija. No permitió que ella fuera más allá de su vista y vigiló sus salidas al bosque. Pero a pesar de todo, no fue preparada para lo que encontró en la mañana.
Linda con buen humor le llevó el desayuno a su hija. Abrió la puerta y cuando entró, dejó caer la bandeja de comida. El ruido hizo despertar a aquel par en la cama.