El sol se filtraba tímidamente entre las cortinas de la habitación cuando Helena despertó sobresaltada. Otra vez ese sueño. El portal oscuro, la sangre, y él... siempre él, muriendo una y otra vez ante sus ojos. Se incorporó lentamente, sintiendo el peso de la realidad sobre sus hombros. Habían pasado tres días desde que descubrió la verdad sobre su linaje maldito, y cada noche las pesadillas se volvían más vívidas.
—No saldrás sola —la voz de Damián resonó por el pasillo antes de que ella pudi