La mañana siguiente al ataque, la manada entera se reunió ante el círculo de piedra. El humo del ritual ancestral aún impregnaba el aire, como si los espíritus de sus antepasados se resistieran a marcharse. Las palabras del Nombre Olvidado resonaban en cada mente: "O serás la llave… o serás el candado."
Ardan se mantenía en el centro, con el mapa antiguo desplegado. Cuatro puntos brillaban como brasas vivas: los santuarios de los Tótems del Equilibrio. Uno al norte, custodiado por montañas neva