—Piensa bien lo que estás diciendo… —me aparté de él, alzando una mano temblorosa entre nosotros, intentando imponer una distancia que sabía que no bastaría.
Darian dio un paso hacia mí, con los ojos encendidos de deseo y obstinación.
—Sabes que lo quieres. Esto es solo parte del juego al que te has acostumbrado a jugar —murmuró con voz ronca, ladeando la cabeza, como si esperara que mi resistencia fuera solo parte de una actuación.
—No… —negué con vehemencia, moviendo la cabeza de lado a lado,