Capítulo 151.
Me detuve un momento y dejé que la brisa jugara con mi cabello. Cerré los ojos. No pude evitar que una sola palabra apareciera con claridad en mi mente.
Hogar.
Sí. Consideraba ese sitio mío. Desde la primera vez que estuve allí. No por títulos ni por obligaciones, sino porque algo en mi pecho siempre había encajado con ese territorio. Años atrás decidí que ese era mi lugar… y ahora solo tenía que hacer entrar en razón a Alderik.
Comencé a caminar despacio hacia la manada.
Al llegar, los miembros más antiguos me reconocieron de inmediato. Sonrisas sinceras, inclinaciones de cabeza, miradas cálidas. Nadie diría que, hasta hacía algunos años, muchos de ellos vivían escondidos en cuevas, rotos por experimentos crueles, tratados como menos que animales.
—Señorita Alina —murmuraron algunos lobos al verme.
También los cachorros. Me miraban con curiosidad abierta, otros con una mezcla de respeto y fascinación que nunca había sabido manejar del todo. Les devolví el saludo con tra