Clara
La cena estaba servida en un salón demasiado elegante para mi gusto.
La mesa era larga, con muchas sillas vacías a su alrededor. Estaba tan bien pulida que podía ver mi reflejo en ella.
Aldric, sentado al otro lado, giraba una copa de vino entre los dedos. No dejaba de observarme y eso me hacía sentir expuesta... Como si fuera un espectáculo.
Yo jugueteaba con el tenedor, moviendo la comida de un lado a otro del plato sin probar nada. Tenía un nudo en el estómago, uno que no me dejaba n