Capítulo 67: Correr o morir.
Todos lo escuchamos al mismo tiempo.
Lucian dejó de hablar. Reyk giró hacia la puerta. Leo se levantó de la roca. Eiden avanzó un paso delante de mí sin pensarlo.
El aire cambió.
Era como si nadie respirara.
—Eso no fue Milo ¿o si?—dijo Eiden.
La puerta estaba entreabierta. La lámpara del pasillo parpadeaba.
Lucian no esperó más. Entró de golpe, con Reyk detrás. Leo y Eiden lo siguieron. Yo entré última, más despacio, con el corazón latiendo tan fuerte que me costaba escuchar algo más.
Apenas p