Habían pasado dos semanas desde todo aquello.
Dos semanas sin ataques. Sin rastros de Daren. Sin lobos huecos. Sin señales.
La tensión no había bajado, pero la casa se sentía menos pesada. O quizá ya estábamos acostumbrándonos al miedo.
Lucian seguía normal, dentro de lo que se podía llamar normal. Tenía episodios de ira, pero no eran repentinos ni confusos como al inicio o como los de Deerk cuando estaba conectado a Daren. Lucian estaba molesto por cosas reales. Por el pasado. Por todo lo que