Lucian volvió a mirar hacia donde Lena había entrado, y por un momento pensé que iba a seguirla. Pero luego apretó la mandíbula, respiró hondo y se quedó quieto.
Lo observé en silencio.
Mis hermanos estaban agotados. El sudor les bajaba por los brazos. Leo tenía un rasguño cerca de la mandíbula. Reyk se había torcido dos dedos y aun así seguía haciendo chistes. Deerk masajeaba su pierna como si quisiera convencerla de funcionar como antes.
Y Eiden…
Eiden observaba a todos, no solo a mí. Tenía