La nieve caía lentamente sobre las montañas de Eslovaquia, cubriendo los caminos, los tejados y los bosques con una capa blanca que parecía extenderse hasta el horizonte. Desde la ventana de la cabaña, Ilia podía ver las luces dispersas de las casas que formaban la pequeña comunidad donde había vivido los últimos catorce años. Era un lugar tranquilo, escondido entre montañas antiguas y protegido por magia suficiente para mantener alejados a curiosos, cazadores y cualquier criatura que no fuese b
sheyla garcia
Gracias por tus lecturas. Hemos llegado al final.
Nos vemos en la próxima entrega.
Con amor,
Sheyla G