Capítulo 37: Lucian, mi hermano.
Dos horas después, luego de una ducha y una pésima charla con Eiden al darse cuenta de unas pequeñas manchas de sangre en la sabana blanca, vestigios de mi virginidad entregada; él no se cría que fuese asi de entregada en mi priemra vez, sino que se culpaba por haber sido un salvaje.
Y tuve que demostrarle cuanto me gustaba que fuese asi de salvaje.
—Me encantas.—dijo cuando salimos de la ducha y me besó con fiereza mientras me peinaba.
—Y tu a mi. —y lo decia en serio, tan en serio que dolí