El refugio del norte era una casa increiblemente grande, espaciosa, de tres niveles, suficiente espacio para todos y lo mejor, rodeada de pinos. EL olor a bosque me encataba, me hacia sentir en casa.
El aire olía a humedad, pero era el único lugar donde podíamos respirar sin miedo a que Daren me encontrara.
Lena había sellado el vínculo. No lo rompió, pero lo cubrió con una capa de hechizos que me hacían invisible ante él.
Por primera vez en días, dormí más de dos horas seguidas.
Cuando despe