Eiden estaba de pie junto a ella, mirando hacia la curva de la carretera. Sus ojos grises estaban fijos en el horizonte, esperando ver aparecer las luces de emergencia en cualquier momento. El cielo de Noruega se estaba volviendo oscuro, un azul pesado que anunciaba más frío. El humo del coche de Sonja todavía subía, una columna gris y densa que marcaba el lugar del accidente en medio de la soledad del bosque.
Lena no soltaba la mano de su amiga. Estaba arrodillada en la tierra fría, ignorando