Darien no fue directamente a la torre.
Caminó primero por los jardines, con las manos ensangrentadas de tanto apretar los puños. Lo que Cael le había dicho aún le resonaba en la cabeza. El juicio, Aldrik, la amenaza velada... y su propia reacción. ¿Había defendido a Aeryn? Sí. ¿Había cedido a la provocación? También.
Pero ahora no podía permitirse más errores.
Así que cuando finalmente subió las escaleras de la Torre de la Luna, lo hizo con el corazón en la garganta.
Tocó la puerta con