La noche había caído sobre la manada de Lobrenhart. Los festejos por la ascensión de Darien a Alfa habían llegado a su fin, y la manada se retiraba poco a poco, dejando atrás el eco de la música y los cantos. El aire se había enfriado, pero la pasión del día aún ardía en el ambiente.
Darien caminaba a paso firme hacia sus aposentos, con Aeryn a su lado. Aunque había estado junto a él todo el tiempo, Aeryn no podía evitar sentirse extraña. Los rituales, las condiciones, el collar que aún la atab