El despacho en el centro de Brumavelo estaba cálido por el sol de media mañana. Nyrea revisaba unos planos de expansión urbana junto a un informe de cosechas, cuando sintió el cosquilleo en su dedo: el anillo. La señal.
Darién estaba cerca de Vyrden.
Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, pero no alcanzó a acomodarse del todo cuando una punzada le atravesó el vientre, seca y profunda como una lanza de sombra. Se sostuvo del borde del escritorio, cerrando los ojos.
No era dolor. Era dre