Capítulo 21.

La lluvia seguía golpeando con violencia el asfalto cuando el coche de Nicolás se detuvo frente a la residencia de los Vancort.

Nicolás bajó del vehículo sin paraguas permitiendo que el agua empapara su camisa cara, con la mandíbula tan apretada que los músculos de su rostro parecían de piedra. Había pasado la noche revisando el historial de Elias así que sabía cada negocio de su familia y cada fracaso en el extranjero.

Caminó hacia la puerta y golpeó con una fuerza que hizo retumbar la madera.
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