Capítulo 9. La voz detrás del veneno.
El comedor de la casa Castaño Montes había sido escenario de muchas cenas forzadas, sonrisas diplomáticas y brindis que ocultaban cuchillos. Pero esa noche, Emilia no se escondía. Había mandado a preparar una cena formal. Había convocado a todos los miembros de la familia con una excusa sencilla: “Lectura complementaria del testamento.”
Esteban llegó primero, con su traje perfecto y su cinismo intacto.
—¿Reuniones familiares otra vez? Pensé que ya nos habíamos despedido de los teatros.
—Y sin e