Capítulo 102. La vida en ruinas y la vida en reconstrucción.
Medellín amanecía con su luz habitual de montaña, cálida y áspera, como si intentara dar consuelo a una ciudad que nunca dormía del todo. En donde vivían Alejandro y Valentina, el silencio de la casa contrastaba con el ruido del mundo exterior. Allí dentro, todo se medía en pasos pequeños: un café que se servía, una silla que se arrastraba, el latido constante de la esperanza.
En el consultorio, Iris estaba sentada frente a la terapeuta física. La joven llevaba ropa deportiva, el cabello recogi