Epílogo. Susurros desde el futuro.
I. Medellín – El jardín de la memoria
El tiempo había pasado. La finca de Medellín, escenario de tantos desvelos y tormentas, había cambiado de piel. Los corredores ya no eran lugares de pasos ansiosos, sino de conversaciones tranquilas. El jardín, alguna vez territorio de conspiraciones nocturnas, ahora florecía con jazmines y bugambilias.
Allí, bajo la sombra de un árbol de mango, Iris solía sentarse con un cuaderno distinto al que un día dejó atrás en una bodega. Esta vez, sus páginas estaba