Maximiliano ajustó la corbata con movimientos rigurosos mientras se observaba en el espejo de su habitación. Su reflejo le devolvió una mirada tensa, llena de pensamientos.
Había demasiados gastos, demasiados trámites y, hasta el momento, ningún avance concreto.
El hospital que soñaba con construir parecía una idea distante, enterrada bajo facturas de arquitectos, permisos, empleados y gestiones interminables. Apenas terminaba un trámite cuando ya aparecían otros dos pendientes. No le gustaba