Leonardo Valdés se reclinó en su silla de cuero negro, observando la pantalla de su computadora con la atención de un hombre que acababa de recibir la confirmación de algo que, en el fondo, ya sabía.
El correo estaba abierto.
Los resultados de la prueba de paternidad eran claros.
99.99% de compatibilidad.
Maximiliano Valenti era el padre de los trillizos que su hija esperaba.
Se quedó inmóvil, sin cambiar su expresión en absoluto.
Tres hijos.
Ariadna se casaría con Maximiliano.
Leonardo