Maximiliano se quedó de pie, con las manos en los bolsillos, mirando la puerta cerrada mientras Leonardo hablaba con su hija en privado. No era la primera vez que lidiaba con una situación complicada, pero esto era completamente diferente. Jamás había imaginado encontrarse atrapado entre amenazas, un posible hijo, y la presencia constante de Amelie, quien claramente estaba al borde del colapso emocional.
Dentro de la habitación, Leonardo caminó hacia Ariadna con una calma inquietante. Su mirada