Maximiliano no sabía qué esperar.
Desde que avisó a Leonardo Valdés sobre la desaparición de Ariadna con Víctor, el hombre simplemente le dijo que se encargaría de todo. Nada más.
Y desde entonces, solo hubo silencio. Maximiliano esperó. Esperó esa llamada en la que Leonardo le informara sobre el paradero de Ariadna, sobre qué medidas tomarían, sobre cómo se solucionarían las cosas.
Pero los días pasaron. Y esa llamada nunca llegó.
Lo que él pensó que sería cuestión de horas, se convirtió e