Darcy estaba de puntillas frente al mostrador de cristal de La Musa, sus ojos oscuros brillando mientras miraba una tarta de chocolate con crema que parecía sacada de un cuento.
Se le aguaba la boca solo de mirarla, demasiado apetecible. Aunque sabía que su padre no la dejaría comer un postre antes del almuerzo, pero eso no significaba que no podía intentarlo.
El restaurante estaba lleno de murmullos y el aroma cálido de café y especias navideñas, las mesas ocupadas por gente abrigada que reía