Leonardo los llevó al aeropuerto en silencio. No se había mencionado el tema de Aisha ni lo que había pasado la noche anterior. Ariadna no había preguntado por su hermana, y Leonardo tampoco tenía intenciones de traerla a la conversación.
El chofer sacó las maletas del coche y Leonardo los acompañó hasta dentro del aeropuerto. A pesar del bullicio del lugar, la tensión entre ellos tres era casi palpable. Tomaron asiento en la sala de espera, donde los vuelos internacionales eran anunciados const