Leonardo personalmente se encargó de llevar a su hermano a un hospital, para su fortuna el proyectil no le pegó en un órgano vital. Leonardo dejó unos cuantos hombres allí para asegurarse de que su hermano no fuera a recibir otro ataque.
Leonardo no podía estar tranquilo después de aquel ataque, desconfiaba hasta de su propia sombra, lo tenía inquieto el hecho de vivir con Cristina, siempre habían sido enemigos y el hecho de estar comprometidos no le quitaba que aún se siguieran odiando.
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