Meses después.
La ausencia de Anna no había sido nada fácil para Elena, Leonardo manejaba todos los negocios de manera remota, se esforzaba en permanecer al lado de su esposa para hacerla sentir mejor.
—Amor, vamos a la mesa, debes alimentarte, no quiero que enfermes —habló Leonardo mientras se acercaba desde la parte de atrás, con sus brazos rodeó el cuerpo de su esposa y besó su mejilla.
La mirada vidriosa de Elena permanecía fija en la puerta principal, ella apretó los labios y negó con su c