Leonardo regresó a casa a largas horas de la noche, fue directo al estudio, destapó una botella con licor, bebió hasta que logró conciliar el sueño, había acabado con su peor enemigo, pero en su interior sentía que no tenía nada para celebrar.
Mientras tanto, en el interior de la propiedad de la familia Fiorentini todos estaban impacientes. Matteo luego de haber disfrutado hasta más no poder regreso a casa.
Cristina se levantó del sofá y fue directo a él, Matteo había llegado pasado de copas,