Leonardo no pretendía dar más espera a aquello que era inevitable, Tommaso era un hueso duro de roer y era obvio que no iba a quedarse quieto luego de que había irrumpido en su propiedad para rescatar a su hermana.
Las posibilidades de que Tommaso fuera a buscarlo eran bastante elevadas, vendría un contraataque donde él estaría en las peores condiciones.
Leonardo no solía dejar nada la suerte, había llegado el momento de jugarse todo, yendo de camino en su mano sostenía un arma de largo alcanc