Leonardo es despertado por unos cuantos golpes sobre la puerta de su habitación, llevó la mano hasta la mesa de noche, empuñó la pistola y fue directo a atender, al abrir la puerta su hombre de confianza esperaba.
—¿Qué sucede? —pregunto molesto.
—Hemos hecho lo que nos ha ordenado, todo se encuentra preparado según tu plan, lo mejor de todo es que me han informado que en el interior de la propiedad de la familia Fiorentini hay demasiado movimiento.
—No tendremos segundas oportunidades, será