Mientras que Leonardo da inicio con la búsqueda de Anna, Elena pasa la mayor parte del tiempo con su hijo Santino, una y otra vez ella revisa las fotografías, aún no puede creer en la felicidad que ella demuestra en aquellas imágenes.
—¿No recuerdas nada de lo que viviste con mi padre? —preguntó Santino acariciando la mejilla de su madre.
—No, solo tengo pequeños fragmentos en mi cabeza, insuficientes como para saber la clase de vida que llevaba junto a él, lo único que recuerdo es su hombre,