Dos días más tarde.
El cuarto oscuro, sin comida y sin una sola gota de agua hicieron que Matteo pasara una de sus peores experiencias, la puerta se abrió, Leonardo acompañado de su gente ingresaron.
Al encender la luz a Matteo le costaba observar, cerró los ojos con fuerza mientras que sus ojos se adaptaron.
—La felicidad que siento al tenerte aquí es tanta que no podría explicartelo, todo surgió de manera repentina, aún creo que esto se trata de un sueño, tu ambición por tenerlo todo y llena