El tiempo pasó, la espera se convirtió en angustia, Leonardo estaba impaciente, necesitaba acabar con aquella tortura lo más antes posible, en ocasiones sentía deseos de ir en su búsqueda de Matteo, pero luego se detenía cuando la razón tomaba el control.
Leonardo sabía que si llegaba a abandonar a su familia sería el peor error, error que no pasaría por alto Matteo y terminaría acabando con todo.
Leonardo estaba sentado en medio de la sala, en su mano sostenía un vaso con licor, en las noches