Una ambulancia recogió a Elena y a Leonardo, yendo de camino al hospital más cercano Leonardo se mostraba preocupado y ansioso, Elena no dejaba de quejarse, su frente sudorosa y sus manos temblorosas anunciaban la gravedad del asunto.
Los paramédicos trataban de hacer que Elena se calmara, los golpes que le había propinado a Fabrizio habían sido certeros, Leonardo tomó su mano y colocó la frente sobre ella, en aquel momento se arrepentía de haber permitido que ella regresara a la empresa.
—Lo